Fira de la Trufa en El Toro. La proposta del cap de setmana.

trufasÀUDIO | El municipi castellonenc d'El Toro celebra el proper cap de setmana la XVIII edició de la Fira de la Trufa, que començara en divendres amb uns cursos gratuïts formatius, i continuarà en dissabte amb l'oferta gastronòmica i la pròpia fira. Tancaran diumenge amb la cursa popular. Hem parlat amb el tinent d'alcalde del municipi, José Arenes.

El Consorci Palancia-Belcaire reverteix 1.200.000 euros a la ciutadania

rafamateuÀUDIO | El presidente del Consorci Palància-Belcaire, Rafa Mateu, ens ha parlat de l'aprovació dels pressupostos del 2022. El Consorci no incrementa la taxa de tractament de residus, i amb el mateix cost seguirà cubrint tots els servicis. D'altra banda, 1.200.000 euros revertiran en la ciutadania.

El turismo, principal motor de cambio para ofrecer un mayor futuro a la comarca del Alto Palancia.

El turismo se ha convertido en uno de los principales vectores de futuro para invertir los esfuerzos necesarios para poder frenar el problema de la despoblación y la bajada de actividad económica que ello acarrea y poder revertir la situación en el futuro.
 
Una situación que tiene más virulencia en comarcas como la del Alto Palancia y que para poder salir del impasse se necesita ser capaces de comunicar el destino bajo criterios de unidad y comercializar las experiencias de un destino turístico.
 
La presidenta de la Mancomunidad del Alto Palancia, Jéssica Miravete, apuesta de manera decidida por actuar de manera conjunta para poder disponer de una propuesta turística de calidad y variedad que pueda aspirar a ser un destino bien posicionado turísticamente.
 
Miravete ha dicho que “debemos ser capaces desde las instituciones de trabajar para revertir la situación, y el turismo es una de las herramientas para invertir como fin para frenar este problema y generar un motor económico y de calidad de vida a nuestros residentes y visitantes”.
Por ello, la responsable de la mancomunidad reitera que uno de sus principales reclamos es la variedad de experiencias turísticas que pueden ofrecer en el conjunto de los 28 municipios que forman parte actualmente de este ente municipal.
 
Una propuesta que, por otra parte, se nuclea en primer lugar en el producto agroalimentario con vinculación a la gastronomía, y en segundo, con el de la naturaleza asociado al agua como valor diferencial, según ha destacado Jéssica Miravete.

ALTO PALANCIA. El retrato de Emili Piera

Alto Palancia/EMILI PIERA
 
Mentar el Alto Palància, Navajas, Soneja o Viver, por decir algo, era, en el pasado, convocar una sensación de alejamiento. Como cuando nos referíamos a Morella. No era una lejanía ajustada a la trama de meridianos y paralelos, sólo una sensación, un hecho psicológico: la carretera se hacia larga, lenta y pesada, un problema que resolvió de manera tajante la llamada autovía mudéjar que escala la pendiente entre la costa y las cuestas del viejo puerto
del Ragudo y desemboca, en primer lugar, en el altiplano turolense.
Ahora sólo falta un buen ferrocarril, un tren a Zaragoza y, más allá, Pamplona y Bilbao, un tendido ferroviario reparado y puesto al día con unos recursos razonables para retirar de la autovía unos cuantos de los muchos millones de toneladas de mercancías que ahora se mueven por esta carretera a bordo de camiones de todas las tallas.
 
Ahora, las principales poblaciones de la comarca se encuentran a entre 30 y 50 minutos de València en coche, lo que anima, sin duda, el mercado inmobiliario de la comarca. Esa accesibilidad se ve favorecida por dos pasillos, uno terrestre y otro fluvial, el primero pegado al segundo: los centros de población más importantes se alineen a lo largo de la autovía y el río, claro, aunque haya otros pueblos que gozan de una especial y fecunda excentricidad, especialmente aquellos que se encajan, a horcajadas, en las
laderas meridionales de la sierra de Espadán (la vertiente norte es igual de interesante pero ya pertenece a otra comarca: el alto Mijares) o que buscan como Bejís el arranque mágico, la fuente fabulosa del nacimiento y niñez del Palancia.
Todas las comarcas tienen un centro espiritual que bien pudiera ser la cartuja de la Vall de Crist donde el hermano de Sant Vicent Ferrer, Bonifaci, ejerció de prior. Bonifaci había sido, antes, fraile de Portacelli, en Serra.
 
Sin embargo, el centro del ministerio religioso, de la religión organizada administrativamente, era y es Segorbe, ciudad diocesana con princesas de gran poderío y parientes del muy mentado linaje de los Medinaceli. La ciudad es un centro administrativo y de servicios pendiente de las necesidades
inmediatas de las pequeñas poblaciones que recurren a ella y que es su principal industria. Max Aub, el escritor valenciano de familia judía, veraneaba con sus padres en Viver como tantas familias de clase media de las ciudades del litoral, familias que preferían el campo y las pinedas antes del naciente veraneo en la costa. Su archivo personal y documentación literaria se conserva en su fundación creada en Segorbe.
Más abajo ya está Viver que es ciudad de abundantes y buenas aguas, con una inquieta cooperativa que produce renombrados aceites, frutos secos y legumbres y que ha contribuido no poco al restablecimiento de la agricultura vinícola. Los vinos de la comarca fueron recuperados, aún se están recuperando, hace unos pocos años. Pero el centro de devoción popular es la Cueva Santa que una vez al año acoge peregrinos de los límites entre Castellón y Valencia, de Altura y el pueblo de Las Alcublas, en la Serranía.

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